Emonatur es un espacio para trabajar los procesos emocionales de forma natural. Combinamos el proceso emocional con terapias naturales como el biomagnetismo, la acupuntura magnética, el quiromasaje, fitoterapia con espagyria alquímica o las flores de bach. Especialistas en ataques de ansiedad, fobias, depresión; afecciones generales provocadas por virus, bacterias, hongos y parásitos, y masajes descontracturante, metamórfico y circulatorio.

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Paco Quesada. Licenciado en Psicología. Máster en Psicología Clínica. Técnico Superior en Biomagnetismo Integral. Técnico en Método Shec Avanzado .(Sincronización de hemisferios cerebrales). Técnico en Método BI-OS (acupuntura magnética y regulación estructural). Diplomado en Terapia con Flores de Bach. Ciclo de Iniciación a la Homeospagyria.

jueves, 7 de enero de 2016

Empatía










La empatía es un concepto utilizado en psicología para describir la capacidad de las personas de ponerse en el lugar de los demás, es la capacidad de percibir y sentir los pensamientos y sentimientos de las otras personas.


A priori este concepto puede resultar sencillo, pero se trata de un trabajo emocional que requiere esfuerzo, conciencia y deseo de lograrlo. Hay personas que tienen una mayor capacidad empática desde el nacimiento, o bien porque forma parte de su esencia o bien porque se han educado en un ambiente que han favorecido el desarrollo de la empatía. Mientras que otras personas carecen de la facultad de la empatía costándoles en gran medida sentir lo que la otra persona siente. Aún asi, la empatía se puede aprender y desarrollar, se trata de expandir una voluntad emocional de entender a la otra persona y abandonar el ego de uno mismo para comprender más allá de las barreras de nuestra mente.


Con la empatía conseguimos una lectura emocional de la otra persona, ayudándonos a nosotros mismos a ser más flexibles y analizando las situaciones desde una óptica más objetiva, facilitando a la otra persona la expresión de sus sentimientos y entendiéndolos.


La empatía es una forma de conducta altruista, se trata simplemente de observar y comprender, ponerse en el lugar de la otra persona como si fuera uno mismo, pero desde su piel , entendiendo su contexto, su forma de pensar, sus sentimientos y sus decisiones. Ayudará por tanto a fortalecer vínculos emocionales y personales, manejando las emociones y apoyando o razonando con la otra persona sin pretender invadir, imponer ni juzgar.


Ver las cosas desde la perspectiva de la otra persona nos puede ayudar a nosotros mismos a expandir nuestra mente y los límites de nuestra flexibilidad. Cuanto más flexibles seamos y más nos alejemos de la rigidez, mayores posibilidades tendremos de ser objetivos y de solucionar los problemas propios y los ajenos.


Sentir de forma empática no significa que tengamos que dar la razón a la otra persona porque sí. Se trata de entender sus emociones y sus decisiones, aunque estas hayan sido desafortunadas. Se trata de entender por qué ha actuado de una forma y por qué siente de la forma que lo hace, en resumidas cuentas se trata de comprender por qué una persona actúa de una determinada manera.


La empatía es sensibilidad, escucha, atención, razonamiento, sentido común, sentimientos, anhelos, es una herramienta muy útil para el desarrollo de las relaciones personales. El esfuerzo por entender a los demás y comprender sus sentimientos es un aspecto que está muy abandonado en las sociedades actuales, si bien en las últimas décadas con el desarrollo de la inteligencia emocional de Goleman se le ha comenzado a dar mucho importancia. Sin embargo las sociedades, los colegios, los medios de información, la publicidad y muchos otros factores nos envían constantes mensajes que nos indican que hay que valorar más el aspecto material y el ego de uno mismo que el hecho de razonar poniéndonos en el lugar de los demás.


Los estudios sobre la empatía han demostrado que en los primeros años de vida existe una capacidad innata de los niños, que reaccionan emocionalmente ajustados a las personas que le rodean. Parece ser una capacidad innata con la que todos los seres humanos nacemos, pero que la educación y la sociedad se encargar de ir apagando e ir olvidando. Lo que está claro es que mediante el aprendizaje y el esfuerzo podemos volver a mostrar nuestra empatía.


Las personas empáticas tendrán mayores posibilidades de desarrollar más felicidad creando relaciones personales más sanas y comprensivas. Suelen ser personas muy queridas y valoradas por los demás, son personas cálidas, de trato agradable y con una gran facilidad para manejar las situaciones estresantes y problemáticas.


Actuar de forma empática no se trata solo de escuchar lo que te cuenta la otra persona, sino también de transmitirle que lo comprendes, aunque no estés de acuerdo en su punto de vista. Hay que mantener siempre un clima de cordialidad, de cercanía, conectar con sus emociones, con su tono de voz , atendiendo a sus respuestas y sus necesidades, limando asperezas y eludiendo los conflictos, aportándole otro punto de vista en el caso de que esté equivocado y escuchándole sin atacar y sin repetirle lo equivocado que pueda estar.


Intentar ver y comprender la situación como si fuéramos la otra persona nos puede dar un plus importante para analizar la realidad desde un punto de vista objetivo, extrayendonos de nosotros mismos y eliminando la subjetividad que nuestra mente pueda inducir. Las frases que deben acompañar a este tipo de conversación son frases como "comprendo que" "Te entiendo" "a pesar de todo comprendo tu punto de vista", teniendo en cuenta que dependerá de la situación y de la conversación.


Ponernos en el lugar del otro para entender los motivos que le hacen sentir mal, aceptando sus opiniones aunque no las compartas, recoger sus emociones y sentirlas para la comprensión, escuchar sin juzgar, aconsejar sin esperar que cumpla obligadamente tus consejos, entender realmente lo que dice, todo esto acompañado de una actitud activa de ayudar a la otra persona, es la gran base para crear una relación personal idónea.


La empatía es una gran herramienta para la felicidad, para las relaciones personales, para el ámbito laboral, para las relaciones de pareja, con los hijos o hasta con los vecinos.Y lo más importante que no hay que olvidar jamás: La empatía, en el caso de que una persona no la tenga muy desarrollada, se puede aprender. Forma parte de un aprendizaje del que no está exento ningún ser humano.

 

Paco Quesada